Vivir el momento presente colmándolo de amor.
"Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial."

Le he oído decir a Dom Helder Cámara: La vida es aprender a amar. Una vez la Madre Teresa de Calcuta me escribió: "Lo importante no es el número de acciones que hagamos, sino la intensidad del amor que ponemos en cada acción".
¿Cómo llegar a esta intensidad de amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada conversación telefónica, cada decisión es la cosa más bella de mi vida; reservo para todos mi amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido...
Escribí en el libro El camino de la esperanza:"Para ti el momento más bello es el momento presente (cf. Mt 6, 34; St 4, 13-15). Vívelo en la plenitud del amor de Dios. Tu vida será maravillosamente bella si es como un cristal formado por millones de esos momentos. ¿Ves como es fácil?" (El camino de la esperanza, 997).
Queridos jóvenes, en el momento presente Jesús os necesita. Juan Pablo II os llama insistentemente a hacer frente a los retos del mundo actual: Vivimos en una época de grandes transformaciones, en la que declinan rápidamente ideologías que parecía que podían resistir el desgaste del tiempo, y en el planeta se van modificando los confines y las fronteras. Con frecuencia la humanidad se encuentra en la incertidumbre,confundida y preocupada (cf. Mi 9, 36), pero la Palabra de Dios no pasa; recorre la historia y,con el cambio de los acontecimientos, permanece estable y luminosa (Mt 24, 35). La fe de la Iglesia está fundada en Jesucristo, único salvador del mundo: ayer, hoy y siempre (cf. Hb 13, 8)》(Juan Pablo II, Mensaje para la Xll Jornada Mundial de la Juventud, 1997, n. 2).
Cardenal Francisco Xavier Nguyen Van Thuan CINCO PANES Y DOS PECES.
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