📖 San Lucas 7, 31-35 Jesús dijo: "¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: 'Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado'.
🤷Es el pensamiento de querer salvarnos a nuestro modo. Ciertamente, el Señor nos salva en nuestra libertad, pero no queremos salvarnos en la libertad, sino en nuestra autonomía: nosotros establecemos las reglas. Jesús dice: «No os entiendo. Sois como esos niños: os hemos tocado la flauta y no habéis bailado, os hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado. ¿Qué queréis?». La respuesta sigue siendo: Queremos la salvación a nuestro modo. Vuelve siempre esta cerrazón ante el modo de obrar de Dios.
🤷Sin duda alguna la palabra de la cruz es siempre dura. Pero también es la única puerta de salvación. Y el pueblo creyente la acepta: buscaba a Jesús para curarse y para escuchar su palabra. Para los fariseos, los doctores de la Ley, los saduceos, la salvación estaba en el cumplimiento de los numerosísimos preceptos que su fiebre intelectual y teológica había creado. Pero el pobre pueblo no encontraba una salida de salvación. La encuentra, en cambio, en Jesús.
Sin embargo, al final decidieron matar a Jesús, quitárselo de encima, porque, dicen, este hombre nos traerá problemas: esta salvación no la queremos. Queremos una salvación bien disciplinada, segura. Esta no la queremos.
🤷El drama de la resistencia a la salvación lleva a no creer en la misericordia y en el perdón, sino en los sacrificios. E impulsa a querer todo bien ordenado, todo claro. Un drama que también cada uno de nosotros tiene dentro: ¿Cómo quiero yo ser salvado? ¿A mi modo? ¿Al modo de una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O al modo divino, es decir, siguiendo el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?.
(Papa Francisco)